La​ Ayuda Humanitaria española se concentraba en la respuesta a emergencias, con el envío urgente y con carácter no discriminado del material de socorro necesario, incluida la ayuda alimentaria de emergencia inicialmente concedida en la respuesta a asuntos tales como el conflicto de los Balcanes y desastres naturales en América Latina y el Caribe.

​​​​​​​​​El tránsito hacia una Acción Humanitaria de alcance más amplio, que incluye tanto acciones de preparación de riesgos ante desastres como acciones de rehabilitación temprana, así como la atención de crisis olvidadas, y que empieza a trabajar en coordinación con otros actores internacionales, se produce en el marco del II Plan Director de la Cooperación Española 2005-2008. En este período la Acción Humanitaria se dota del marco estratégico e institucional, con la redacción en 2006, de la Estrategia Sectorial de Acción Humanitaria de la Cooperación Española y la creación de la Oficina de Acción Humanitaria en 2007.