​El agua es esencial para la vida humana y los ecosistemas, además de sustento de las actividades productivas, la agricultura, la generación de energía, las industrias, la pesca, el turismo y el transporte. 

​​Todos estos sectores ejercen una presión cada vez mayor sobre los recursos hídricos compitiendo por los mismos y provocando un alto impacto tanto en la cantidad como en la calidad del agua, degradando los ecosistemas y poniendo en riesgo el entorno natural, la salud humana y las actividades productivas. Por ello, sólo es posible administrar los recursos hídricos de forma sostenible y equilibrada con un enfoque de GIRH que tenga en cuenta los intereses ambientales, sociales y económicos.