Reconocer el edadismo para erradicarlo
Del 14 al 18 de julio de 2025, en el Centro de Formación de la Cooperación Española en Montevideo, se llevó adelante el seminario “Estrategias para eliminar el edadismo en Iberoamérica”. Organizado por Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS) y apoyado por la Oficina de Cooperación Española (OCE), el encuentro convocó a funcionarios públicos, representantes de organizaciones sociales y especialistas de 15 países de la región para reflexionar colectivamente y diseñar respuestas institucionales al edadismo, una forma de discriminación todavía poco visibilizada.
El edadismo hacia los adultos mayores, explicó Holman Jiménez, director de Programas de la OISS y coordinador del seminario, se manifiesta en estereotipos arraigados que conciben a los individuos de esta población como frágiles, pasivos o incapaces de decidir por sí mismos. Estas creencias no solo afectan la autoestima y salud mental de las personas mayores, sino que también limitan su acceso pleno a derechos. “Infantilizar, invisibilizar o excluir a las personas mayores de los espacios de decisión es una forma de vulnerar su dignidad”, señaló Jiménez durante la actividad.
Una mirada desde las políticas públicas
Una de las propuestas clave del seminario es avanzar en el diseño participativo de un Protocolo Iberoamericano para eliminar el edadismo, que se presentará ante el Consejo Intergubernamental del Programa sobre la situación de las personas adultas mayores.
Para ello, el enfoque del encuentro combinó ponencias teóricas de referentes de distintos países con espacios de taller y trabajo colaborativo. Participaron expertas del Instituto de Mayores y Servicios Sociales de España, del Instituto Nacional de las Personas Mayores de Uruguay, del Servicio Nacional del Adulto Mayor de Chile, de organizaciones como HelpAge España y de instituciones públicas de Argentina, México, Brasil y República Dominicana.
El seminario también profundizó en cómo se expresa el edadismo en las políticas públicas actuales, muchas veces sin intención explícita. Desde formularios confusos hasta sistemas de salud que desestiman la voz de las personas mayores, las prácticas edadistas persisten incluso en ámbitos que deberían proteger derechos. “Las propias instituciones reproducen el edadismo cuando hablan por las personas mayores o presuponen que no pueden decidir”, señaló Jiménez.
Metodologías participativas para transformar realidades
A lo largo de los cinco días, se trabajaron distintas herramientas metodológicas para visibilizar, reflexionar y proponer. Una de las dinámicas fue el “work café”, donde las y los participantes rotaron por mesas temáticas para debatir ideas y construir propuestas en conjunto. También se desarrollaron ejercicios creativos como la metáfora de “callejeando el protocolo”, que invitó a imaginar una ciudad libre de edadismo.
Uno de los momentos más valorados del seminario fue la presentación de “medicamentos contra el edadismo”: una herramienta lúdica y pedagógica desarrollada por la OISS, que mediante una caja con pastillas simbólicas invita a cuestionar nuestras actitudes edadistas cotidianas. Cada “medicamento” tiene una acción específica: combatir estereotipos, promover el lenguaje inclusivo o incentivar la escucha activa hacia las personas mayores.
Asimismo, se presentaron buenas prácticas regionales en comunicación inclusiva, entre ellas la guía contra el edadismo elaborada por HelpAge España, y se trabajó con plantillas para el diseño de políticas públicas con enfoque de derechos.
La interseccionalidad del edadismo: género, migración y etnicidad
El seminario también abordó cómo el edadismo se entrecruza con otros factores de discriminación. Las mujeres mayores, las personas migrantes y quienes pertenecen a comunidades indígenas o afrodescendientes enfrentan formas múltiples y simultáneas de exclusión. Reconocer esta interseccionalidad es clave para construir políticas efectivas y justas.
En ese sentido, se compartieron experiencias de diversos países sobre cómo atender a poblaciones envejecidas en situación de movilidad, así como estrategias para visibilizar la diversidad dentro de la vejez. “El protocolo que estamos construyendo no puede ser uniforme: debe recoger las realidades de todos los contextos y cuerpos posibles”, enfatizó Jiménez.
Hacia una red iberoamericana de acción
Además del diseño del protocolo, otro de los grandes logros del seminario fue la conformación de una red de personas expertas en políticas públicas y envejecimiento. Esta alianza busca fomentar el intercambio continuo, impulsar nuevas iniciativas en los países y contribuir a monitorear los avances en la erradicación del edadismo.
“Lo más importante es que no pare aquí, queremos que esta comunidad se mantenga activa, se fortalezca y crezca, porque solo con articulación regional podemos construir cambios duraderos”, concluyó Jiménez.
La expectativa ahora está puesta en la validación del protocolo por parte del Programa Iberoamericano sobre la situación de las personas adultas mayores. De ser aprobado, marcaría un paso decisivo para institucionalizar políticas públicas sin edadismo y avanzar hacia una Iberoamérica verdaderamente inclusiva con todas las edades.