El Centro de Formación de la Cooperación Española en Antigua Guatemala anfitrión del encuentro de expertos en la gestión del riego de desastres en América Latina y el Caribe

01/05/2019

Centro de Formación de La Antigua

“La conexión entre expertos técnicos y responsables de prevención y planificación en materia de Protección Civil permite la colaboración institucional e internacional y contribuye a elaborar políticas públicas más focalizadas en la implantación de medidas que mitiguen los efectos adversos de los Riesgos Naturales”.

Del 1 al 5 de abril 2019 tuvo lugar en el Centro de Formación de la Cooperación Española en Antigua Guatemala la actividad formativa «Análisis de desastres naturales y medidas para su mitigación», la cual forma parte del «Programa de formación para la mejora de los sistemas de prevención, planificación y respuesta en la gestión del riesgo de desastres en América Latina y el Caribe». Es una iniciativa del Plan Intercoonecta, en colaboración con la Dirección General de Protección Civil y Emergencias del Ministerio de Interior de España, a través de la Escuela Nacional de Protección Civil, y la AECID.  Este programa está compuesto por trece actividades diseñadas para proporcionar a los países participantes conocimientos y herramientas con los que puedan optimizar los sistemas de gestión de riesgos; mejorar su respuesta y su capacidad de recuperación post emergencia; y perfeccionar la prevención y planificación de emergencias teniendo en cuenta el impacto de los riesgos naturales con respecto al cambio climático.

Específicamente, el objetivo de la actividad presencial «Análisis de desastres naturales y medidas para su mitigación» se centró en fortalecer las estrategias de la Gestión de Reducción de Riesgo de Desastres (GRdD) mediante el conocimiento de la evaluación de riesgo y de las medidas de prevención y los tipos de planes que se pueden adoptar para la mitigación de desastres de origen natural.

Asimismo, a través del intercambio de experiencias y conocimientos técnicos de las instituciones nacionales de la GRdD se espera mejorar los sistemas nacionales de Gestión de Riesgos, reduciendo el riesgo de desastres y fortaleciendo la resiliencia, reforzando al mismo tiempo las estructuras sociales y económicas mediante la normalización de los planes multisectoriales de la GRDd y del fomento de los Sistemas de Alerta Temprana (SAT) de las sociedades de los países destinatarios de la formación. Igualmente, se espera que esta actividad formativa contribuya a crear una vía de conexión entre expertos técnicos y responsables de prevención y planificación en materia de Protección Civil, lo que permitirá la colaboración institucional e internacional y contribuirá a la elaboración en los distintos países de políticas públicas más focalizadas en la implantación de medidas de mitigación de los efectos adversos de los Riesgos Naturales.

Los contenidos del curso se alinean con las prioridades establecidas en el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres para 2015-2030, aprobado en la Tercera Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Reducción del Riesgo de Desastres, celebrada del 14 al 18 de marzo de 2015 en Sendai (Japón).

La actividad contó con la participación de 26 responsables de prevención y planificación de emergencias de organismos e instituciones públicas, formadores en la materia, y responsables de la propuesta y adopción de políticas públicas y mantenimiento de servicios de la ciudadanía de Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela.

Entre sus contenidos tuvo especial relevancia para los participantes de Guatemala la presentación del «Informe Técnico del Volcán de Fuego», a cargo de la vulcanóloga Dolors Ferrés, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Recordemos la erupción con flujos piroclásticos del Volcán de Fuego, situado a apenas 15 Km de la ciudad de Antigua Guatemala, el 3 de junio de 2018, que provocó la muerte o desaparición de cientos de personas en la comunidad San Miguel los Lotes, destrucción de viviendas e infraestructura, y el desplazamiento de unas trece mil personas que habitaban en las faldas del volcán.

En términos generales, se identificó como las acciones más perentorias en materia de gestión de riesgo en Latino América y el Caribe el fortalecimiento de la gobernanza del riesgo de desastres, la inversión en la reducción del riesgo de desastres para la resiliencia y el mejoramiento de la preparación de la respuesta.

En términos más concretos, se definieron las siguientes conclusiones:   

1. Implementar una adecuada coordinación interinstitucional de  sistemas de gestión del riesgo de desastres 

Aun cuando cada uno de los países está trabajando en adecuar el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, todavía no se puede hablar de sistemas nacionales interinstitucionales en materia de gestión de riesgos. Es necesario incrementar los esfuerzos orientados a mejorar le educación, el trabajo interinstitucional y la planificación. Asimismo, tiene que haber una intención de coordinación de esfuerzos, transversalidad de las metas a conseguir y fiscalización de logros.

La sistematización de la gestión no solo mejorará el flujo y manejo de la información, podría ayudar a mejorar la coordinación institucional y, en consecuencia, la gobernanza. Se deben elaborar los planes de manera conjunta entre instituciones y con una perspectiva multidisciplinaria, para que puedan ser comprendidos tanto por los tomadores de decisiones como por técnicos y actores locales. 

2.- Analizar el territorio como base para evaluar el riesgo.

Es importante formar equipos técnicos que permitan homologar la información e incluir todas las disciplinas y sectores involucrados en la GRD. Una vez integrados los equipos nacionales, se deben establecer y socializar los criterios para los estudios de las amenazas y los factores de vulnerabilidad, a fin de que los análisis sean realmente de riesgos y no un planteamiento de uno de los factores del riesgo: las amenazas.

Para que la toma de decisiones sobre la gestión del riesgo sea efectiva, se deben utilizar mapas de riesgo actualizados, de fácil comprensión y elaborados con la información de todas las instituciones gubernamentales y de todos los niveles de gobierno. Actualmente faltan mecanismos que consoliden este intercambio de información.

Los participantes evaluaron la plataforma INFORM concluyendo que resulta importante como herramienta de análisis y evaluación de riesgos, aunque se observa la necesidad de hacerla más simple a modo que pueda ser mejor aprovechada. 

3. Planificar y comunicar: dos acciones claves para los sistemas de alerta temprana (SAT).

Si bien todos los países cuentan con planes, procedimientos operativos, protocolos, instancias de control continuos (COE´s), sistemas de alerta temprana, centros de monitoreo, estudios y análisis de amenazas, es fundamental el desarrollo normativo y de planificación, la ejecución de obras de prevención y mitigación y la preparación de la sociedad ante las amenazas que las acechan.

Asimismo, se identificó la necesidad de mejorar las políticas de coordinación y comunicación. La fluidez de comunicación de los sistemas de Alerta Temprana con frecuencia se ralentiza debido a la falta de protocolos de comunicación entre los organismos técnicos y los órganos de coordinación en emergencias. Tampoco hay fluidez en las comunicaciones a las comunidades organizadas en riesgo.

4. Planificar en los distintos niveles de gobierno

Los participantes observaron que la prioridad o el enfoque debería estar en las acciones preventivas: más tempranas, más globales y con el esfuerzo conjunto de sociedad, instituciones del gobierno e incluso de empresas privadas. Para fortalecer la respuesta ordenada y coordinada ante la emergencia es preciso homologar los planes de los distintos niveles de gobierno y optimizar los recursos disponibles; mejorar la prevención con el uso de los SAT's; y contar con medidas de autoprotección ciudadana. Asimismo, no basta con elaborar planes también hay que implantarlos a través de diferentes medios, destacando la participación de los organismos del gobierno, del sistema de educación formal y de los medios de comunicación para crear una cultura de prevención y concienciar sobre los riesgos y las medidas de autoprotección; y la implementación de simulacros que permitan evaluar tanto la capacidad de respuesta como la eficiencia de los sistemas de alerta temprana.

5.- La importancia de datos fiables para la medición de indicadores

Los diferente grupos de trabajo observaron que los  indicadores orientados a evaluar el cumplimiento de las metas de Sendai y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), tendrán que ser más globales.

Los indicadores necesitan de un número importante de datos fiables, elaborados por fuentes creíbles, con una base metodológica científica, que se mantengan en el tiempo y sean fáciles de conseguir.  Es aquí donde se refleja la debilidad de no tener estructurada la colaboración institucional a la hora de compartir información de manera normal y formal, ya que afecta a la elaboración de estrategias, planes y programas encaminados a la GIRRD al no disponer de información global de todo el sistema. 

Se reconocen los esfuerzos realizados en la elaboración de atlas de riesgos, pero no así en su divulgación o en el uso adecuado de los mismos

Como parte de una agenda de desarrollo de capacidades, los participantes elaboraron una serie de recomendaciones que complementan y sustentan sus conclusiones:

  • Fortalecer los distintos Sistemas Nacionales implicando a todas las instituciones que intervienen de algún modo en la GRD, y a todos los niveles de gobierno (local, departamental y nacional), viendo que las aportaciones de cada uno de los actores se complementen y que las responsabilidades se comparten.
  • Hacer un análisis global de la gestión del riesgo y utilizar los resultados para generar agendas conjuntas para el intercambio de información entre los países americanos, y para fortalecer los procesos estandarizados y adecuarlos a las características y necesidades de cada país. 
  • Compartir información que permita conocer y analizar las amenazas y estudiar la vulnerabilidad, en sus aspectos teóricos y prácticos, con enfoques sistémico–holísticos y ambientales, con el fin de incrementar la resiliencia, mitigar los efectos del cambio climático local y fortalecer la adaptación de las poblaciones al mismo.
  • Con toda esta información, elaborar mapas de riesgo e indicadores que sirvan para crear y conformar políticas encaminadas a mitigar los daños en caso de catástrofe.
  • Generar sistemas de alerta temprana (SAT) con retroalimentación continua y contar con personal técnico cualificado, fortaleciendo sus capacidades, fomentando la participación de las organizaciones de la Sociedad Civil en la vigilancia y el monitoreo ambiental y, en general, en todas las políticas de GRD.

Finalmente, los participantes subrayaron la importancia de invertir esfuerzos y recursos económicos para mantener estas acciones en el tiempo, a la luz de su importancia para reducir considerablemente las pérdidas producidas por las catástrofes y mejorar la resiliencia de nuestras sociedades.

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